PROCRASTINACIÓN: 3 HÁBITOS PARA SUPERARLA.

“Dejando todo para el final desde 1989. Incluso morirse.”

Este sería mi epitafio si mañana mismo la espicho.

Lo cierto es que el 90% de la humanidad tiende a dejar las cosas para el final, postergar todo lo importante y cubrir sus ratos de pereza con actividades que no son ni urgentes ni importantes.

Estoy hablando de la PROCRASTINACIÓN. Y añado: llevo años diciendo procastinación, así que si este post no te sirve para vencer la pereza, al menos que te sirva para empezar a decirlo y escribirlo bien.

Pero vayamos a lo importante.

¿Qué es procrastinar?

Procrastinar básicamente consiste en huir de una tarea importante o deber, postergarlo en favor de otra cosa que en ese momento nos parece más placentera.

A todos nos ha pasado: vas a tender la lavadora y te sientas un momento a ver un vídeo de Facebook que ha compartido fulano y ves también los diez vídeos siguientes.

¡Vaya! Se ha hecho tarde y todavía tienes que hacer la comida -además de tender la lavadora-, arreglarte y asistir a esa cita importante que tienes. Decides tender la ropa cuando vuelvas a casa y así tienes tiempo para hacer todo lo demás y llegar puntual a esa cita.

Lo que no has previsto es que cuando vuelvas a casa la ropa te va a oler a humedad y vas a tener que repetir el lavado.

-Pffff… (efes infinitas aquí por la gravedad de la situación)

-¿Por qué no la tendí esta mañana, Dios?¿POR QUÉ?

¿Por qué procrastinamos?

La razón principal es que percibimos las tareas por hacer o los deberes diarios menos placenteros como algo incómodo por lo que hay que pasar. Verás, a nadie le super encanta fregar los platos o cambiar las sábanas de la cama. Son cosas que si se hiciesen por sí mismas, mejor.

El hecho de posponer cosas importantes pero no urgentes -porque no pasa nada si las hacemos más adelante- hace que caigamos dentro del círculo vicioso de la pérdida de tiempo o procrastinación.

Este círculo vicioso es de lo más entretenido que puedas imaginar: en él se hallan todas las redes sociales habidas y por haber, Youtube, Netflix, Spotify, el cajón donde guardas todas las chuminadas que no eres capaz de tirar a la basura y también el ir cada diez minutos al frigorífico para encontrar lo mismo que antes.

No somos capaces de priorizar racionalmente propósitos que requieren nuestra atención porque, simplemente, nos apetece hacer otra cosa en su lugar que requiera menos esfuerzo y si es desde el sofá, estupendo.

Te suena todo, ¿verdad?

Sé que sí y también sé que le quieres poner solución hoy mismo.

Bueno, “hoy, hoy” tampoco necesariamente

Ya si eso luego… MIRA, SIGUE LEYENDO MEJOR.

Hábitos para no procrastinar y ser más productivo.

Aquí los 3 hábitos definitivos que funcionan sí o sí:

1. Establece deadlines (o tiempo de realización estimado) a las tareas.

Imagina que te dan una semana para hacer un trabajo: lo haces en una semana. Ahora imagina que te dan dos días para hacer el mismo trabajo: lo acabas en dos días.

A esto se le llama la Ley de Parkinson y dice que cualquier tarea se expande la cantidad exacta de tiempo que tenga asignada para su realización.

Por eso tú, que te conoces y a la vez eres más listo que tú mismo a veces, debes asignar tiempo límite a esas tareas por hacer y que no te agradan en absoluto realizarlas. Antes de que te des cuenta, te habrás quitado todo el trabajo gordo de encima.

2. Desactiva las notificaciones.

Esto es algo que yo llevo practicando hace como cuatro años cuando me vi estudiando una segunda carrera, el First de inglés y unas oposiciones a la vez.

Tenía claro que estar pendiente de quién me escribía y quién no era una pérdida de tiempo y me obligaba a dar prioridad a otras personas antes que a mí. Así que desactivé las notificaciones de redes sociales y WhatsApp. Y sólo veía si me escribían o no en caso de que entrase en la app y aparecieran las notificaciones. (También vale el modo avión).

Créeme que si es importante, te localizarán sea como sea.

Yo he dado un paso más -ya de veterana procrastinadora- y he desinstalado Facebook del móvil y sólo lo veo una vez al día por la mañana. He ganado casi una hora de vida diaria.

3. Haz algo durante cinco minutos y a ver qué pasa.

Lo que más cuesta a la hora de hacer algo que no nos apetece en absoluto es ponerse en marcha.

Nos cuesta horrores programar nuestro cerebro para empezar a hacer algo porque tenemos mil alternativas mejores para emplear el tiempo y claro, yo la primera, caigo en las otras mil antes.

Así que la solución es esta: haz esa actividad solo durante cinco minutos. Ya verás que una vez que te pones, la terminas antes de que te des cuenta. Si después de los cinco minutos ves que no quieres seguir porque estás cansado o ha sido un día malísimo, déjala y continúas en otro momento.

Pero te aseguro que el 99% de las veces terminarás lo que has empezado.

Dicho suena mejor que hecho pero si a mí no me hubiera funcionado que tengo un máster en perder el tiempo tontamente, no te lo contaría. Es más, aún sabiendo estas y muchas más formas de dejar de procrastinar, sigo perdiendo el tiempo.

Lo cual es estúpido.

Así que más que luchar contra la procrastinación, estoy luchando contra mi estupidez.

Dime en comentarios que también te pasa a ti para sentirme mejor y menos estúpida; y siéntete libre de compartir este post con aquellos que pierden el tiempo más que tú.

Que haberlos haylos.

 

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Un comentario sobre “PROCRASTINACIÓN: 3 HÁBITOS PARA SUPERARLA.

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