CÓMO CUMPLIR TUS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO EN FEBRERO

El 20% de los propósitos de año nuevo se abandonan en las primeras semanas de enero y casi el 80% tienen su caída durante el año. No me acuerdo dónde leí esto pero es totalmente real.

Llevas años planteándote los mismos propósitos enero tras enero y todavía no has conseguido nada. Quizá sea porque no sabes plantearlos ni llevarlos a cabo o puede que tengas subestimado el poder de los propósitos sea año nuevo o no.

Los propósitos tienen un poder del que nunca antes te has percatado y bien planteados pueden ser los que te lleven a convertirte en la persona que siempre has querido ser sin tener que estar anhelando todo lo que otros tienen y tú no eres capaz de conseguir simplemente porque te niegas a salir de tu zona de confort. Pero los propósitos son mucho más de lo que crees. Deja que te muestre.

¿Qué son y para qué sirven los propósitos?

Según el Diccionario de la RAE:

Propósito: Acción o intención de hacer o no hacer algo. Objetivo que se pretende conseguir.

Un propósito es un objetivo que nos permite acercarnos a eso que queremos conseguir ya sea un cambio en nosotros mismos, un trabajo nuevo, un estilo de vida distinto o cualquier cosa que nos reporte un beneficio personal. Todos tenemos sueños en mente o alguna idea de cómo nos gustaría ser en un futuro, cómo nos gustaría vernos, el trabajo ideal que tendríamos o cómo sería nuestra vida.

Y los propósitos son el camino para conseguir todo eso aunque, la verdad sea dicha, nunca los terminamos de cumplir. ¿Por qué?

¿Por qué siempre abandonamos?

Seguro que hay una razón sociológica, psicológica, ontológica y todas las lógicas que se te puedan ocurrir que explique por qué el ser humano siempre abandona lo que se propone. Y como no sé a ciencia cierta qué razones son esas, te voy a exponer según mis años de experiencia y todo lo que llevo leído, investigado y probado en mí misma de por qué no somos capaces de comprometernos con nosotros mismos (o de por qué yo no he sido capaz de hacerlo hasta ahora).

  • Pereza

No estamos dispuestos a pasar por el proceso doloroso de conseguir algo y, admítelo, no quieres pagar el precio de salir de tu comodidad.

El gimnasio da agujetas y te deja rendido, ¿quién en su santo juicio querría volver con el frío que hace y lo que duele el cuerpo? Las clases de inglés te adormecen y no te enteras de nada, para qué vas a volver ¿no?

“Ya ha venido esta a descubrir América” pensarás. Como si te estuviera viendo.

Lo sé, pero conviene que te lo recuerde porque se nos olvida a menudo. No nos han enseñado bien el valor de trabajar la fuerza de voluntad -que es como un músculo y hay que trabajarla- y nos vemos cada vez más atrapados en nuestra comodidad. Solo cuando queremos algo de verdad es cuando estamos dispuestos a salir de la zona de confort y hacer que las cosas sucedan.

  • Esperamos resultados inmediatos.

No te permitiré que me discutas esta afirmación. Tanto tú como yo sabemos que hemos esperado tener el culo de JLO con dos semanas de gimnasio -yo llevo casi tres meses en el gimnasio y lo tengo igual que antes pero no desisto- y que hemos querido perder los polvorones la primera semana tras las fiestas.

Todo viene ligado a esta pereza que hace que nos comprometamos menos con los objetivos y pretendamos duplicar resultados con la mitad de esfuerzo. Mira, NO.

Adaptarse a un nuevo hábito cuesta trabajo y en el momento en el que no vemos resultados tendemos a abandonarlo refugiándonos en la excusa de que no funciona lo que hacemos o que nunca funcionará en nosotros. Sabes qué falla, sabes cómo solucionarlo pero no lo haces, ¿por qué?

Deja de querer llegar a la meta sin haber corrido la carrera.

gym resolutions
De esta foto hace casi 3 meses. No supe que era capaz correr 3km hasta que encontré un porqué. Y entonces lo hice.
  • Nos refugiamos en excusas baratas

Y claro, entre la pereza y la impaciencia por los resultados rápidos nos refugiamos en pensamientos derrotistas y excusas baratas para darnos a nosotros mismos la razón de que lo que hacemos no está sirviendo para absolutamente nada:

“Total, si al fin y al cabo tampoco estoy tan mal físicamente”, “me gusta tirarme en el sofá y eso no lo va a cambiar nadie”, “no se me da bien levantarme temprano ni ser puntual”.

Mentira. Todo son mentiras en las que nos refugiamos para excusar la falta de compromiso con nosotros mismos y con los demás porque, aunque en lo más profundo de nuestro corazón queramos cambiar eso que no nos gusta, no estamos dispuestos a pasar por el proceso de cambiarlo. Cariño, nada se consigue gratis. Deja ya de ponerte excusas.

Y entonces, ¿cuál es la solución?

¿Cómo cumplirlos definitivamente?

Lo más común a la hora de establecer objetivos o metas -y no terminar de cumplirlos- suele ser que estos no están bien planteados. Se convierten en objetivos pueriles y banales que no tienen ningún trasfondo en sí. Los queremos porque pensamos que es lo que nos gustaría o lo que sería ideal hacer. Pero ¿por dónde empezar a establecer objetivos reales?

Ahí van tres pasos que te ayudarán a materializar tus objetivos en metas cumplidas (y que a mí me funcionan siempre)

1. Piensa en qué quieres y por qué lo quieres

Te recomiendo que te sientes tranquilamente y pienses en lo que quieres y por qué lo quieres (ponte una música que te guste y tómate tu tiempo). Y que seas muy concreto, nada de objetivos generales en plan “tener una vida más sana”, no. Parece una tontería pero un propósito sin porqué no tiene sentido; no me vale que quieras ir al gimnasio porque es bueno para la salud cuando en realidad lo que quieres es “poder sentirme bien con mi cuerpo” o “estar ágil para jugar un partido con mis hijos”

Cuando escribimos las cosas, la mayoría de ellas se materializan porque se convierten en un propósito real y no en algo que me gustaría conseguir pero.

Coge papel y lápiz y escribe uno por uno todos los objetivos -objetivos concretos- que te gustaría conseguir y añade debajo los porqués de cada objetivo, serán tus recordatorios motivadores de aquí en adelante. Por ejemplo:

Objetivo: Quiero mejorar el inglés

Motivador: Porque un segundo idioma me permitirá tener ese plus que me falta para conseguir ese ascenso. Y quiero ese ascenso porque mejorará mi situación económica y es el siguiente paso en mi carrera profesional. 

Esto es solo un ejemplo, pero desea tan grande como quieras. Si tu objetivo es poder vivir en esa ciudad que deseas, escríbelo también. Y el viaje de tus sueños. Todo lo que quieras.

2. Divide y vencerás

Una vez establecidos los objetivos y sus porqués, divide cada uno de ellos en mini objetivos que te llevarán a conseguir eso que deseas y serán los escalones que subirás en tu camino hacia el éxito. Sigamos con el ejemplo de mejorar el inglés:

Pasos a seguir: 

-Buscar una academia y unas clases que se adapten a mi horario

-Ir 2 días por semana

Todo esto deberás escribirlo también para que quede constancia de lo que tienes que hacer para conseguirlo. Créeme que funciona. El hecho de dividir un objetivo en pequeños pasos no sólo nos ayuda a estructurar una ruta para conseguirlo, sino que también nos facilita el camino. Resulta muy abrumador contemplar un objetivo en general que verlo como pequeños pasos fáciles de llevar a cabo, ¿no?

3. Just do it

Sí, los publicistas de Nike hicieron muy bien su trabajo y yo me estoy aprovechando al máximo. Pero es que el secreto del éxito es que no hay secreto, sólo acción. Simplemente, hazlo.

Tras leer y estudiar durante años los procesos de crecimiento y éxito de infinidad de emprendedores a los que admiro, el denominador común siempre es el mismo: se avanza haciendo.

Preguntarle a tu pereza si hacerlo o no es un error muy común: la pereza es como el demonio: “siempre se pierde la batalla contra el demonio” me dijo una vez un sacerdote, así que no le preguntes.

Si alguna vez pierdes la motivación o tu hoja mental de ruta, echa un vistazo a lo que has escrito. Pon las dos piezas de papel en un lugar visible que te permitan recordar a diario por qué estás luchando y cómo tienes que hacerlo. Persiste, disfruta de cada paso del proceso y no pienses en lo que te queda por recorrer. Un día habrás alcanzado tu meta y te acordarás de ese día que estuviste en la mierda y pensarás “joder, ¿por qué no me dijeron antes que era capaz de todo esto?”

Ponte en marcha porque te mereces conseguir todo eso que está en tu cabeza y tú eres tu propio camino y a la vez tu propio obstáculo. Y esto no es nuevo:

“Tener éxito no es aleatorio; es una variable dependiente del esfuerzo”

Hasta Sófocles lo supo miles de años antes que tú y yo.

Dime, ¿qué haces tú para salir de tu zona de confort?

Anuncios

4 comentarios sobre “CÓMO CUMPLIR TUS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO EN FEBRERO

Opina, estamos entre amigas

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s