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No muchos saben (yo la primera) que el pueblo de Guadalcanal tiene infinidad de curiosidades además del repetidor de la televisión española :)Es un sitio que he visitado repetidas veces y del que cada vez descubro más cosas que me fascinan. Es cuna de artistas, refugio de algún que otro famoso y guiris, y en definitiva, no puedes venirte de allí sin visitar lugares como el que ahora os mostraré. 
La Almona

La palabra “almona” procede del árabe “dar la muna”, casa de las provisiones, aunque antiguamente se llamaba así a una casa, fábrica o almacén público, almacén de jabón o de otras mercancías. También en Andalucía era sinónimo de jabonería. 
La Almona es un bar de tapas y copas que se deja ver entre las serpenteantes e históricas calles de Guadalcanal y cuyo edificio bien podría valer su visita, y ya que estamos, una cerveza de paso. 

Os contaré que sus techos abovedados no son una casualidad y que sus paredes de ladrillo visto no fueron capricho de la señora de la casa en aquellos tiempos. 

Este singular edificio se remonta a 1307 y, siendo el edificio más antiguo de la región, sirvió como casa de bastimento del Maestre de la Orden de Santiago, D. Lorenzo Suarez de Figueroa, dando su uso como almacén de provisiones. Posteriormente, pudo haberse destinado este edificio a la fabricación de jabones.

Si todavía no os convenzo por su historia de que es sitio de obligada visita si vais a Guadalcanal, añado que, además de ser un espacio gastronómico de lo más variado y exquisito, es a su vez galería de arte donde cada cierto tiempo se puede disfrutar de interesantes exposiciones que hacen de La Almona un lugar en el que abrir la mente y el paladar a nuevas experiencias es un hecho, pues su carta también cambia con el objeto de ofrecer aires renovados a sus clientes.   

Esta ingeniosa idea llevada a cabo por cuatro jóvenes del pueblo entre los que encontramos un arquitecto, dos licenciados en Historia del Arte e Historia y una cocinera (que hacen en equipo las funciones de camareros, gerentes, cocineros, relaciones públicas, etc) es sin duda un reclamo cultural que tiene ese “plus” gastronómico que hace que esta mezcla de cocina y arte sea un referente que nada tiene que envidiar a esos espacios “gastro” que tan en tendencia están en las grandes ciudades. 

Por último, yo siempre os recomendaré que probéis toda la carta porque a mí me gusta todo, pero concretamente, sobra decir que un buen plato de solomillo en un pueblo de la Sierra Norte de Sevilla siempre es apuesta segura, ¿no? (además la relación calidad-precio es superior)

Como curiosidad, algo que me gustó muchísimo fue que en la carta podréis encontrar especificados con colores aquellos platos que puedan contener gluten, lactosa, etc lo cual facilita la elección de cualquier plato y se asegura quizá la fidelidad de clientes cada vez con más intolerancias alimenticias.    
Sin más, os dejo que disfrutéis de las fotos que hice y no olvidéis dar un “Me gusta” a su página de Facebook “La Almona”. 

   

    
    
 
  
 

Fotos: Maruja Pibón. 

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