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¡Buenos días! Espero que estéis teniendo un estupendo miércoles, que no me entere yo de que no…

Hoy os traigo un post algo diferente.

A lo largo de mis veintialgo años he ido descubriendo, sobre todo desde mis propias carnes, ese hecho de que las mujeres nunca estamos satisfechas del todo con la imagen que nos devuelve el espejo. En mi familia y alrededor hay mujeres de todas las edades, y no hay absolutamente ninguna que no se vea un poco más de culo, unos brazos colgones e incluso que quiera perder ipsofacto esa barriguita postparto que es algo más que natural. Hay cosas que pueden taparse con ropa, pero las hay directamente que no se sienten guapas, ni atractivas, ni mucho menos merecedoras de piropos. A veces me pregunto si no habrá una especie de burka occidental para esos días.

¿Qué se nos pasa por la cabeza para que nos veamos tan horribles?¿Cómo funciona la cabeza de una mujer que ni siquiera nosotras entendemos?

Hace poco leí que el sentirse guapa y bien con una misma es una actitud. Si, claro. Y la actitud me viene por obra y gracia de Dios o ¿dónde hay que apuntarse para que se la den a una? No es lo mismo ir con un pavo en el sombrero y llevar la cabeza bien alta que ir guapa a rabiar y con la mirada agachada. Y hablo por mí la primera. Ojo.

Una frase que suelo repetirme a menudo y que no estoy del todo segura si la inventé yo pero es purísima verdad es: “Menos psicólogo y más labio rojo”, anda, tuitéala si quieres, pero mencióname, ¿eh?

Y el caso es que no le falta nada de razón, hay varias cosas que si no te dan esa actitud que te falta para levantar un poco más la cabeza, te aseguro que al menos te darán un soplo de aire fresco y se llevarán gran porcentaje de la fealdad esa que dices que tienes. Porque no hablamos sólo de sentirnos guapas, sino de sentirnos bien.

A continuación te muestro 5 cosas que hago yo para sentirme bien. Y que siempre me funcionan al menos a mí, sólo tienes que buscar las tuyas o copiar las mías 🙂

1. Ordena y organiza. 

Y no estoy loca, no. A mí me pasa que normalmente, cuando ando con la casa desorganizada es porque mi cabeza anda de la misma manera. Es como cuando tienes la mesa de estudio sucia, no se estudia ni se trabaja igual. Piensa en esa vida ideal que has imaginado viendo a cualquier actriz en su casa ideal de soltera sin compromiso en la peli ideal y en el trabajo ideal… ¿a que está recogida su casa y parece que huele bien?¿A que se transmite eso a su personaje? Y admítelo, no estás pensando en Bridget Jones con esta descripción. Intento decirte que tu lugar de vida debe proporcionarte esa energía que necesitas para sentirte bien en casa. Y nadie se siente bien en desorden… Todas nos acordamos ese cambio radical de vida que dio Louis la de Saint-Louis a Carrie Bradshaw al ordenar su piso y su trabajo, ¿a que sí? “Louis de Saint-Louis, ¡me has devuelto mi vida!”

carrie carrie

2. Da un paseo y escucha música.

Espero no ser la rara, pero personalmente, a mí me gusta pasar mucho tiempo sola pensando en mis cosas y montando mis propios castillos en el aire, porque me hace ilusión, oye. A veces es pura necesidad la que me surge de salir de casa con los auriculares puestos y echar a andar sin rumbo fijo (aunque el parque de mi barrio es grandísimo y tiene dos direcciones, así que rumbo sí que hay). Quien dice andar dice salir a correr o a hacer algo de ejercicio, en definitiva, a desfogar. Porque sí, porque cuando no nos sentimos bien con nosotras mismas es porque se nos ha acumulado una mala sensación de lo que sea, esos “días rojos” que bien decía Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes, “en los que una solo tiene miedo”. Y no miedo como tal, sino que es más desgana que otra cosa y hace falta salir a relajarse, pensar o no pensar. Que te des un paseo y verás que vuelves mejor.

paseo

3. Come algo sano. 

Esto os parecerá una tontería. A mí también. Pero es que me funciona. A menudo nos sentimos gordas, digamos que el 90% del tiempo, ¿no? Pues bien, cuando una está deprimida lo primero que coge es el chocolate por banda, y la nutella, y el pan con mortadela y un largo etc. Lo cual te lleva a sentirte peor luego, porque no sólo no has olvidado eso que te rondaba la cabeza, es que ahora el problema es doble porque has añadido el sentimiento de culpabilidad por haberte hartado sin conocimiento, que está permitido, sí, pero, ¿por qué no hacer lo contrario? Si tienes ansia de comer porque estás preocupada por algo, el hambre te lo va a quitar en la misma medida un bocadillo de chocolate que una manzana… Prueba con una fruta o un yogur, verás que te sentirás mejor, porque la comida sana tiene ese efecto. Si tras la manzana te comes el bocadillo de chocolate no te culpes, la intención de la manzana está ahí 🙂

bol de frutas

4. Plantéate nuevos retos. 

No sé si a los hombres les pasará, pero por lo general, las mujeres siempre andamos soñando con esa vida mejor y vida ideal a la que no conseguimos llegar, pero ¿sabemos cómo llegar?

El hecho de plantearnos nuevos retos a mí al menos me mantiene con una ilusión constante porque todas las energías que empleo en mirar mis defectos y ver lo desgraciada que soy (por ejemplo) las canalizo para desarrollar esa meta a la que quiero llegar y así olvidarme un poco de ese malestar que ronda mi cabeza. Una buena idea es plantearse pequeños retos diarios, reales y alcanzables para motivarnos más. Por ejemplo, quieres tener una buena rutina de noche antes de acostarte pero eres perezosa a más no poder. Es bueno plantearlo así y por escrito en un papel cercano para tenerlo presente:

Qué voy a conseguir: una piel radiante con una buena y correcta limpieza diaria

Qué tengo que hacer: desmaquillarse y aplicar hidratante (rutina para principiantes y perezosas)

Cuando enumeras las cosas que tienes que hacer es mucho más fácil realizarlas porque son pequeñas metas que vas alcanzando.

retos

5. Ponte guapa porque sí.

¿Quién es el lumbreras que dijo que en casa hay que estar hecha un adefesio? Ponte ese pantalón que te queda de muerte y esa camiseta aunque no sea jueves ni fin de semana y maquíllate un poco. El maquillaje por mucho que digan, sube muchísimo el autoestima (sin pasarse con la base y no parecer un mapache) y es el mejor aliado de la mujer para verse bien esos días en los que ella misma no saldría de casa. Píntate los labios en tu casa, mujer! ¡Ponte guapa por el simple hecho de ver que lo eres y que ese pantalón te queda infinitamente mejor que los leggins y la camiseta del pijama!

sincerelyjules

Sincerely Jules.

Sal y cómete el mundo, porque puedes ser lo que quieras ser. Y de regalo, esto. No dejes de verlo. Feliz día, eres guapísima y lo sabes.

 

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